Por Alfama, Moureria e Barrio Alto
Anoche y sin que nadie me viera me he enamorado, prometido y casado, y todo en un momento. En apenas un par de horas. A lo peor voy a pareceros cursi. Me da igual. Los enamorados es lo que tenemos. Luego vendrá mi amigo Ivo y me dirá que cuento unas cosas en este blog de lo más sosas y pastelonas. También me da igual. El amor es lo que tiene. Pero es que encima estaba mi mujer (con la que pasé por vicaría) delante. Anoche cantaban en Valladolid dos desconocidos para nosotros y una casi, casi. Camané, Carlos do Carmo y Mariza. Vecinos portugueses los tres e intérpretes de fado.
Maravilloso, espectacular, mágico, emocionante, íntimo, grande, arrollador, desgarrado, profundo, ...tremendo!! Hacedme caso im-pre-zio-nan-te como diría aquel. Se puso en escena un espectáculo basado en la nueva película de Carlos Saura que precisamente gira en torno al Fado. A mi particularmente no me entusiasma el amigo Saura, especialmente en sus últimos trabajos dedicados a otras vertientes de la música, pero he de decir que lo de anoche fue sobrecogedor, al menos para servidor de ustedes. Quizá los tres intérpretes de fado más importantes del momento (con permiso de Misia y Maria do Ceo) se citaron en el Miguel Delibes con Valladolid. Y ya digo yo me enamoré hasta las trancas.
Pero el caso que me centra es otro, tampoco es mi labor convenceros del fado de Mariza. Sino reflexionar sobre otro asunto y decir ¡¡¡por fin!!!
Por fin en esta apartada orilla, la luna brilla, se respira (nos dicen que cada día peor) y llegan los acontecimientos musico-culturales que disfrutan las principales capitales españolas. Por fin podemos los vallisoletanos rellenar los ratos que nos deja el curro con asuntos folkloricos de primerísimo nivel. Ya hay un sitio para acogerlos durante todo el año, sin mayor motivo festivo que los excuse. Ya han pasado este año por aquí, Stomp, Brian Ferry, Cesaria Evora, Fado, ... Y lo que venga.
Me gusta que por fin podamos disfrutar en Valladolid de estas historias que antes sólo podíamos hacerlo viajando hasta la Capital. Y lo digo hoy que tengo una compañera inaugurando el AVE que nos viene de los madriles. Mi enhorabuena por la construcción del Delibes... y a los que allí trabajan cada día, quienes se encargan de que descanse lo menos posible. Al fin hay algo que se construye y se le da buen uso.



