Mamones y mamones.
Lo siento pero no se me ocurre otro título con menos gracia. Tópico, manido, facilón,... lo que vuecencias quieran, pero n ome digan que no queda bonito eso de mamones y mamones. Y es que por si no lo saben los hay al menos, de dos tipos.
Todo viene a raíz de esa jornada festiva que vivieron este domingo pasado (7 de octubre) las recién paridas, aprovechando para suplicar que sus pequeños mamones, esos que con tanto esfuerzo se han atrevido a traer a este mundo de hipotecas y locos, puedan tomar el pecho sin problemas y sin que nadie les diga nada en cualquier lugar público. Todo porque al parecer hay otros "mamones" -tengo yo ganas de saber quienes son alguno de estos- a los que les debe molestar que una madre amamante inocentemente a su chaval, o chavala en el hall de la muy noble y honorable Consejería de tal o cual asunto, pongo por caso. Ante tal disparate, ante tal imbecilidad, a mi se me escapa una pregunta así a botepronto: ¿A estos, quienes sean, quien, cómo, dónde y qué les dieron de mamar? Bueno había dicho una y me han salido cuatro preguntas, y es que con estas gilipolleces a duras penas me controlo.
Vamos a ver señores mamones, el que una mujer (lástima que no podamos hacerlo nosotros también) detenga su quehacer y su vida unos instantes para alimentar con su propio cuerpo a un bebé, futura persona si no hay nadie que lo desgracie antes, no tendría que causarnos otra reacción que la de la admiración y el aplauso. Así sin más. Aquel que pueda ver cualquier otra cosa en ese gesto que se lo haga mirar urgente porque es grave. Qué mal puede haber en sacarse una teta para que un ángel sacie su hambre y su sed. Qué puede haber en la mente de algunos para que ese acto les disguste. Máxime cuando por todas partes, publicidad, televisión, revistas, ... nos flagelan con cientos de escenas, imágenes y manifestaciones pseudoartísticas absolutamente denigrantes, violentas y subliminalmente lesivas para cualquier bicho decente. No me tachen de mojigato, que precisamente de ese palo no cojeo, pero es que uno tiene que ver cada cosa que se le encojen hasta las meninges. No habrá mejor cosa que prohibir? Yo les lanzo algunas ideas: alguna vez me se habrán cruzado en alguno de estos sitios públicos, no me digan que no, con alguna o alguno de estos "modernos" a los que el "Elle" se lo deberían vender con libro de instrucciones, haciendo alarde del glamour y de fashionvictismo que les rellena, luciendo palmito con modelos dignos de juicio sumarísimo. Puestos a prohibir conductas indecentes yo me quedo con esta última.



